Propósitos de año nuevo: Reduce tu emisiones de CO2.
Parece que este mundo cada vez está más concienciado hacia el tremendo problema que la actividad del ser humano está causando, no ya a la naturaleza, sino a nuestro propio bienestar y más adelante a nuestra supervivencia como especie .
Aunque algunos llevan decadas advirtíendolo, y durante años se les tachó de “ecologístas coñazo”, de radicales, etc. de tal forma, que actualmente la palabra “ecologista” tiene un soniquete despectivo. Pues ahora parece que lo verde vende. Eso tiene algún efecto positivo y es que se investiga más, se divulga más y se informa mejor a los ciudadanos de lo que está ocurriendo.
¿Qué podemos hacer para reducir nuestras emisiones contaminantes? Muchas cosas. Aparte de dejar el coche en casa, (o mejor no tener coche, por descontado), podemos tomar pequeñas medidas que reducirán nuestras emisiones más de lo que nos pensamos. Un propuesta interesante es cambiar algunas de las bombillas de nuestra casa por bombilas de bajo consumo.
Las bombillas incandescentes de filamento, (las de toda la vida) son el paradigma de la ineficiencia energética y por ello es recomendable sustituir algunas (ahora veremos que en algunos sitios no es recomendable sustituírlas) por bombillas de bajo consumo o lámparas compactas fluorescentes
Una bombilla incandescente de tugnsteno convierte en 50% de la energía que recibe en luz, y otro 50% en calor; sin embargo, las bombillas de bajo consumo son eficientes en un 95% comparadas con las incandesccentes. Una bombilla de 60W incandescente equivale en luminosidad a una compacta fluorescente de 13W. El ahorro económico es significativo, podríamos estar hablando de unos 10€ al año por bombilla, en aquellos lugares donde más tiempo están encendidas (comedor, cocina, habitaciones, despacho, etc.)
Adicionalmente, duran diez veces más que las convencionales. Entonces, ¿Cuál es la parte negativa? Que cuesta más caras. Sin embargo por las razones antes expuestas, resulta Importante: hay determinados sitios donde no es recomendable poner este tipo de bombillas, por ejemplo en lugares donde se enciendan por periodos de tiempo muy pequeños, como en los servicios, o allí donde estén conectadas a sistemas de tección de movimiento. Esto se debe a que estas bombillas necesitan una mayor energía para encenderse, y su eficiencia se produce cuando llevan un rato encendidas. Además durarán bastante menos de lo esperado, y son más caras que las convencionales. Más información aquí
De nuevo cuesta entender porqué llevan más de 20 años entre nosotros y aún no se han impuesto a las convencionales. Ahora algunos países como Australia están proponiendo la migración obligatoria (por ley) de todas las bombillas a lámpara comactas fluorescentes.
El futuro es esperanzador, los desarrollos en tecnología LED/OLED prometen características muy interesantes, especialmente la tecnología OLED que está basada en componentes orgánicos, algunos flexibles, posibilitando crear pantallas plegables, incluso en un futuro, poder aplicar sobre tejidos, paredes, etc. Por otra parte, se ha conseguido un procedimiento mediante el cual las pantallas OLED pueden funcionar también como panel fotovoltáico, es decir, realizan el camino opuesto conviertiendo la luz que reciben en energía. Podeis llerlo via EcoGeek
No resulta difícil imaginar, ventanas que reciben energía de dia para iluminar de noche la casa, o paredes que emiten luz. Si esto es posible , aplicarlo sobre tejidos condicionará la moda. La visión resulta bastante futurista.
Haz tus cálculos aquí:
Si no puedes dejar el coche en casa, o plantar doscientos árboles autóctonos para compensar tus emisiones, al menos anímate a cambiar a bombillas de bajo coste.

